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Entrevista a Juan Rosén. Jorge Bueno Pérez (Texto) / L.M. Gómez Pozo (Fotos) |
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Juan Rosen, treinta años como bordador. Toda una vida entregada a las cofradías. La Virgen de la O lo es todo para él. Genio y figura. En su taller de bordados, en su hábitat natural, entre bastidores, nos recibe el maestro, al que felicitamos por sus treinta años como bordador de oro cumplidos recientemente. Por este motivo lo entrevistamos, aunque cualquier ocasión es buena para hablar con él de cofradías. En un ambiente distendido y de confianza se desarrolla la entrevista. Los comienzos. ¿Qué era de Juan Rosen antes del 19 de abril de 1976? Antes de bordador de oro era, lógicamente, bailaor de flamenco, como saben muchas personas, cofrade, ya hacía confección, hacía ropa confeccionada. Pero ante todo yo me tenía que ganar la vida, y mi oficio, mi trabajo era bailar. ¿Cómo fueron los comienzos como bordador? Muy duro. Muy duro, pero yo tenía que luchar. ¿Tenías que compaginar los dos trabajos?
y a las nueve de la mañana me acuerdo que estaba pegando en el Convento de San Carlos, de las Madres Filipenses, allí en calle Calvo y me abrió la puerta Madre Consuelo, una monja con cerca de noventa años, que precisamente era la que montaba los escapularios y los escudos bordados en oro. La principal culpable de que te dedicases al bordado, ¿fue la Virgen de la O? La celestial culpable es la Virgen de la O. Yo quería hacerle un vestido, como hacía ropa de confección, pues quería hacerle un vestido bordado. Porque de siempre me ha gustado las artesanías dedicadas a la Iglesia y a la Semana Santa, y a las prendas suntuarias cofrades. Madre Patrocinio me brindó esa oportunidad, y yo, en el buen sentido tenía que aprovecharme de esa oportunidad, y como siempre me han gustado los retos. Yo no pensaba que iba a vivir de esta profesión, yo pensaba seguir trabajando en lo mío, montar una academia como hizo mi padre, que en paz descanse. Pero no, la Virgen se metió por medio, la monja me brindó una oportunidad muy buena, que nunca tendré palabras de agradecimiento para las dos maestras, y ahí empezó todo. Y la Virgen de la O, fue la “culpable”, en el buen sentido de la palabra de que en Málaga se despertara el bordado en oro a través de Juan Rosen. ¿Cuáles fueron los primeros trabajos que realizaste? El primer trabajo una saya que tengo en la casa hermandad, una saya roja que se hizo a lo loco, como yo digo, hubo mucha ilusión, hay recuerdos muy bonitos, hay mucha ilusión. Yo me acuerdo que para las mangas y para los cíngulos, los llevaba por la mañana al convento y me los traía al medio día y por la tarde lo hacía en mi casa y por la mañana al convento, y así paseaba los bastidores. Creo que he sido el primero, si no dicen otras personas lo contrario, porque como hay tanto entendidillo, yo creo que fui el primero o de los primeros en pasear los bastidores. Yo creo que fui el primero en pasear los bastidores por el Perchel, me los tenía que traer a Carretería, luego de Carretería al convento. Yo empecé en el número 78 de calle Carretería, para que observen bien la memoria, porque parece ser que hay muy mala memoria, últimamente en Málaga. ¿Qué destacarías de tus dos grandes maestras? Esperanza Elena Caro y Madre Patrocinio de San José, yo destacaría la grandísima humanidad que derrocharon conmigo porque sin yo ser conocido y sin yo ser una persona apegada a ellas, porque claro yo conocía a Esperanza Elena Caro de oídas y de los trabajos que realizó para Sevilla y para Málaga. Y de Madre Patrocinio pues la conocí a través por las cofradías y entonces pues ella me brindó esa oportunidad y ahí demostró una gran humanidad conmigo. Y de Esperanza Elena Caro, yo la conocí a través de Carlos, ya personalmente, de Carlos Gómez Raggio y Lola Carrera, su señora. Y ella desde el primer momento se brindó, me brindó esa oportunidad y la verdad que también yo noté una gran humanidad en ella. Yo estuve cuatro años en el taller de Sevilla yendo esporádicamente, intermitentemente, no continuado, ojalá fuera sido continuado, pero intermitentemente yo me iba al taller de Sevilla y yo aprendí muchísimo. Para mi es un orgullo poder decir que tengo dos maestras. Yo soy una persona con los pies en el suelo, y con una base y con un principio y una educación. Y entonces tengo que referirme a las dos maestras porque las técnicas artesanales no son autodidactas, son aprendidas, son enseñadas, y entonces, que sería de mi si yo no hablara de mis dos maestras como yo debo de hablar, y nunca me las quitaré de la boca a las dos maestras, siempre por delante, antes que Juan, a Madre Patrocinio y a Esperanza Elena Caro, que en paz descansen las dos, mis dos maestras. ¿Cómo evoluciona tu trabajo para poder crear el taller? Hombre, al principio como te he dicho antes, fueron muy duros, pero uno se tiene que romper los ojos, aprender mucho, ser muy diplomático, ser educado, ser respetuoso, tener una cultura, y tener una base y un principio como te he dicho antes. Y tener ante todo una educación. Pobre del que no tenga estos principios, pobre o pobres, pobre el que no tenga estos principios, porque hay que ser respetuoso. Y a base de perseverar, de luchar y de trabajar bien, para que no falte el trabajo. Eso ha sido la consolidación del taller, la prueba está en que ahora mismo estoy como tú estas viendo de obra porque me hace falta más espacio y si antes el taller era grande ahora va a ser más grande, porque hay palios, hay mantos, hay mantos de camarín, hay obras grandes que necesitan sitios. Y claro, el taller ya lo veréis, Que ha costado mucho trabajo, siempre habiendo buena voluntad y buena leche se sale de todo. ¿Qué suponen José Manuel Molina Cobos y Antonio Pérez Gómez? Antonio Pérez Gómez y José Manuel Molina Cobos, gracias a Dios yo puedo decir como Esperanza Elena Caro dijo en su momento, que hoy el taller suyo lo continuará una nieta, hija de José Manuel Elena Martín, su sobrino. El día que yo falte, Antonio y Molina serán los continuadores del taller de Juan Rosen. Voy a tener esa suerte, porque el día que yo falte el taller no se va a perder, la escuela va a continuar, pese a quien le pese. Y el sello de Juan Rosen seguirá vivo gracias, en estos dos discípulos míos, que yo digo que son como mis hijos porque artísticamente los he hecho yo, porque estaban verdes como aceitunas, pero ellos tienen una gran creatividad, han tenido un buen maestro que se llama Juan Rosen, y no lo digo en plan peyorativo, lo digo en el plan de lo que es, y la verdad lo que es, es. Ellos presumen de tener un maestro como tienen que ya no es el maestro, ya es el amigo, y ya el compañero, y artísticamente es el padre. Y por eso estoy tranquilo, satisfechísimo y muy feliz de que el día que yo falte estos dos, estos dos leones continúen la escuela de Juan Rosen. La evolución de la técnica a lo largo de estos treinta años, de la saya roja de la Virgen de la O a los guiones del Amor y los Gitanos.
y lógicamente, y además yo siempre he procurado arrimarme a los que saben más que yo porque así se aprende y me enriquezco, hay que tener esa mentalidad. Al que sepa igual que yo o menos que yo ni me interesa siquiera. Yo me tengo que arrimar a gente que me quiera, que me valoren y que me enseñe, así yo aprendo y esa cultura se desarrolla en el taller y ese enriquecimiento se ve en las obras. Lógicamente tu ves el primer vestido y ves el guión de los Gitanos, último, y la verdad que eso es la noche y el día, pero es que ha tenido que pasar un rodaje, ha tenido que pasar mucho sacrificio, ha tenido que pasar muchas humillaciones, han tenido que pasar noches de gloria y días de gloria como yo he vivido y pienso seguir viviéndolas, por supuesto. Pero en fin, la cosa hay que continuarla, no hay que presumir de nada, hay que ser humilde porque el mejor boca a boca, la mejor publicidad, la puedes dar tú, la puedes dar tú o la puedes dar tú (dirigiéndose hacia los miembros del equipo), no Juan Rosen, yo presento mi trabajo. Habrá a quien le guste y habrá a quien no le guste, mal hecho no. ¿Qué diferencias encuentras de cuando empezaste a trabajar y ahora? Mucha diferencia, ten en cuenta que si yo empecé con una artesanía monacal. El trabajo monacal es totalmente diferente al trabajo privado, yo no sé si será porque el trabajo privado, de un taller privado, tiene más contacto con la calle, con diseñadores, con otros bordadores, con amigos, o con otros.., con orfebres, con tallistas, porque se aprende de cualquier cosa. Entonces las religiosas al hacer trabajos monacales están más “recluidas” en su convento, yo he visto, bueno, he estado con las monjas. Y claro, las monjas siempre se mantenían en el mismo sitio, no es criticarlas, yo no veía una evolución, que no salían de la misma rutina, lo digo esto con mucho cariño y mucho respeto, no lo digo en plan de crítica, si no que no salían, esto es así, es así , y entonces tú ya llevas los años y ya ves el momento de que tu ves otros trabajos y que no salen de la misma rutina, y eso le puede pasar como a un fotógrafo, que a lo primero tendrá una camarita muy normal, muy sencillita, pero al paso del tiempo ya va aprendiendo lo que es una digital, lo que es un zoom, las mejores tomas, los ángulos, la forma, el espacio, el tiempo, entonces pues la verdad es que eso es así, es el rodaje y la creatividad que tenga uno dentro de si mismo para echarla fuera siempre que tenga una buena base como yo la tengo con las dos maestras. ¿Cuántas obras calculas que has podido realizar a lo largo de estos treinta años? Según Paco García, director de Punto Radio, cuando me presentó que yo di el pregón de Salesianos, hace creo ya que diez años, el dijo que yo tenía más de 500 obras. Si han pasado diez años, échale cuentas, no lo sé. Por lo menos unas setecientas u ochocientas o setecientas cincuenta, no vaya a salir ahora alguno diciendo que ahora tengo 22, porque como saben más de mi vida más que yo mismo, pero en fin. A palabras necias oídos sordos. ¿De qué obra te sientes más satisfecho? Siempre decimos la última. Este año tengo tres en Málaga, pero me quedo con la toca de mi Virgen de la O. La toca es que hay que verla de frente a frente, un diseño de Eloy (Téllez Carrión) maravilloso, la toca es una preciosidad, muy bien realizada, muy bien contrastada en las tonalidades de oro y de técnicas, que luego tú la ves, si ahora vas a la casa hermandad, tú la ves en su vitrina, te sientas en una silla y si sabes de bordado, tendrás que decir por fuerza: es un buen trabajo. Que te guste o no te guste es otra historia, pero la persona que sepa de bordado si se sienta delante de la vitrina dirá, es un buen trabajo. Pero estoy muy contento de ese trabajo, de la toca de la Virgen de la O. Del guión ni te cuento. (Risas) Bueno, vamos a hablar ahora un poquito de la Semana Santa, ¿que balance haría de esta Semana Santa que acaba de terminar? Positivísimo, positivísimo, si, si, si. ¿Destacaría algún aspecto positivo en especial? Yo este año destacaría la labor de tanto nazareno y de tanto hombre de trono que siempre yo no sé por qué se queda olvidado y ay que sería de una cofradía sin nazarenos, que sería… que sería de una cofradía sin hombres de tronos que sería. Pero yo destacaría la labor de nazarenos y hombres de trono, y después lo que venga. Este año ha sido increíble la de gente que ha habido en la calle, increíble, el Lunes Santo parecía un Jueves Santo y la verdad que estoy muy contento en ese aspecto y quien diga que la Semana Santa de Málaga puede desaparecer creo que por ahora se equivoca. Que tiene altos y bajos si, eso es una realidad que esta ahí y hay que tener mucho cuidado para que no nos coja desprevenidos como nos cogió en los años 60 y 70. Y hacerle frente a los fallos que puedan venir. Pero la Semana Santa de Málaga no tiene problemas, la Semana Santa de Málaga tiene los problemas que nosotros le buscamos. Una Semana Santa que vende todos los abonos de sillas y tribunas una semana antes o dos semanas antes, eso donde se hace o donde se encuentra. Y eso repercute en el beneficio de la Semana Santa canalizada por la Agrupación de Cofradías que es la que reparte las subvenciones como una ayuda a las Cofradías y se mueve muchísimo, se mueve muchísima persona, y se mueve muchísimo dinero, y come todo el mundo o casi todo el mundo de la Semana Santa de Málaga. Y la verdad que ahora mismo estamos viviendo una época dorada, ojalá que siga así, no se vuelva plateada que siga dorada, pero ahí tenemos que estar todos, los jóvenes, los mayores, los veteranos y los no tan veteranos y los que verdaderamente sientan Semana Santa, que verdaderamente sienta Semana Santa, para el cofrade, para mi empieza la Semana Santa el Martes Santo y termina el Domingo de Ramos. No empieza el Domingo de Ramos y termina el Domingo de Resurrección, para mi empieza el Martes Santo hasta el Domingo de Ramos del año siguiente, esa es mi Semana Santa, el Lunes Santo para disfrutarlo y eso es lo que tenemos que hacer. ¿Por qué dicen que Juan Rosen es un buen cofrade, un esto, un lo otro? porque no paro. Y la Semana Santa para mi no es cuaresma, yo no soy capillita. Yo soy cofrade. Cofrade y Cristiano claro. Y entonces pues, me gusta trabajarlo y lucharlo y hacerlo y exigírmelo, si somos muchos la Semana Santa de Málaga nunca vendrá bajo, nunca. Llevamos ya muchos siglos. ¿Algún aspecto negativo? Negativo lo va a haber siempre, siempre. Porque cuando se soluciona un problema surge otro y soluciona un problema surge otro. Entonces a mi no me gusta que cuando los cortejos de nazarenos están, desde que salen hasta que entran, yo lo he visto en muchos sitios, pero es que en Málaga se lleva la palma, la gente cruzando no respetan que va una procesión. Respetan más a una manifestación política que a un cortejo de nazarenos, a un cortejo de penitencia. Porque eso se está viendo, ¿no? La gente cruzando como desmerece la procesión que va andando sea por Calle Larios, sea por Carretería o en la tribuna de los Pobres o en Especerías. Donde sea. La gente cruzando, como rompen todo, nosotros mismos nos lo cargamos y eso es una cosa que yo creo que no podemos evitarlo por el incivismo de las personas. Eso lo tenemos que copiar de otros sitios. Pero en fin, somos malagueños, y tenemos que apechugar con lo nuestro y arreglarlo nosotros. Como cofrade hubo un momento quizás poco conocido de la historia de la Semana Santa. Surge en los años 70 la “Cuadrilla del Arte”. La cuadrilla del Arte, que ahora yo no se la moda esta que le ha dado, que me encanta que la gente la recuerden, pero éramos un grupo de amigos y se crea la Cuadrilla del Arte que nace en los Mártires. Digan lo que digan y escriban lo que escriban. Porque daba la coincidencia de que el mayor de la cuadrilla era yo. Éramos un grupo de amigos cofrades luego cada uno ha seguido unos derroteros. Cofrades que siguen, que aun están vivos afortunadamente y ejercen en sus respectivas hermandades. Éramos un grupo de amigos que no íbamos a arreglar nada ni hacer nada. Nos dábamos unas palizas trabajando de “Fruta Madre”. No voy a mentar nombres ni cofradías pero hay cofradías que era impensable que su dolorosa se pusiera en el altar mayor, porque eso era impensable, y la cuadrilla del arte lo consiguió. Una dolorosa cumplió los 25 años y la Cuadrilla del arte montó. En los Mártires se han montado en dos cofradías muchos altares y muchos besamanos y muchos besapies. Y en San Juan, en San Felipe y en Santo Domingo… en fin. Pero como todavía estamos vivos todos y yo soy el mayor creo que merezco más respeto que ninguno, que hablen los demás. Y Juan Rosen que se quede calladito, porque tiene muchas historias para contar. Como vestidor, ¿cuantas imágenes has vestido? Yo he vestido primero Concepción del Huerto, Paz de la Cena, La O de la Columna, Penas de San Julián, Gracia del Rescate, Rosario de la Sentencia, Consolación de la Sangre, Amor del Rico, Soledad de Viñeros, Esperanza del Nazareno, Soledad del Sepulcro y creo que ahí me quedo. Eso en Málaga capital. He tenido el monopolio. Vamos a pasar ahora a algo más íntimo. Te voy a decir algunos nombres, de algunas advocaciones y nos digas que te sugieren. Esperanza La Esperanza, esperanza. En la que tú fuiste hombre de trono. En el 69. La Esperanza, yo creo que es la Virgen de Málaga. Para mi es la Virgen de Málaga. Algunos no estarán de acuerdo. Lo mismo que para mi el Cautivo es el Señor de Málaga, la Esperanza es la Señora de Málaga. Concepción Recuerdos. Recuerdos cariñosísimos y vivencias de mi niñez. Remedios Igual que la Concepción. Mucho cariño, vivencia, recuerdo y quizás un sentimiento muy especial porque estaba arrinconada. No salía en procesión ni se le hacía culto ni se le hacía nada. Y uno que es un poquito sentimental, al paso de los años va aprendiendo y va entendiendo muchas cosas. Macarena La Virgen de Sevilla. La Macarena es un imán que te atrae y es una dolorosa con la que yo tengo muchas vivencias y con la gente de la cofradía. Y la verdad que hay unos recuerdos maravillosos que están vivos porque yo sigo siendo hermano desde octubre del 82.
Entonces yo estaba trabajando en la Taberna Gitana y había un guitarrista que se llamaba José Ordóñez que en ese momento era el Albacea General, guitarrista, más joven que yo y me decía: Juanele tú te tienes que venir con nosotros, porque a los flamencos siempre los Gitanos nos ha llamado mucho la atención. Hasta que, Juan Soto, el Hermano mayor, me lo dijo. Yo me quedé muy sólo con la muerte de mi padre, muy sólo y me lo dijo: esta es tu casa y estos son tus padres desde ahora. Y cuando alguna cofradía que otra te cierra la puerta la de los Gitanos la abrió. Y ahí continúo, en mi cofradía he aprendido a ser más hombre, más adulto, he aprendido muchas cosas de la vida, mi Virgen me lo ha dado todo. Gracias a Ella yo soy bordador de oro. Y eso con todas las derivaciones que hay en mi vida. Buenas por supuesto. Yo no podía pensar que gracias a esta Virgen el movimiento artesanal dedicado a la bordaduría de oro se iba formar en Málaga después de tantos años de lucha. Yo ahora no sabría vivir sin la cofradía. No sabría vivir, sin la Virgen. Y por último, María de la O. La Virgen de la O es lo más grande que me podía pasar en mi vida. Yo no soy torpe en palabras pero hablar de la virgen no sé, me quedo corto. Es que no sé como te diría yo decirte, como ya dije en el homenaje, bombea, bombea, la O. Es como una droga, una idolatría, es que no sé, no lo sé… mucha pasión, mucho amor, mucho respeto, mucho cariño, es que no sé que palabra exacta es. Lo define todo. Es tu madre, es tu hermana, es tu hija, tu amiga, tu niña… Es amiga, es compañera, es mi ahijada, oficialmente, porque soy padrino de su coronación litúrgica. La Virgen es otra historia, otro mundo. Yo creo que dos lagrimones, eso lo dice todo. La emoción ha ido subiendo conforme llegábamos al final. Muchos recuerdos y vivencias han aparecido a lo largo de la entrevista. Unos breves retazos de la vida de un cofrade que se gana la vida dando puntadas de arte, gracias a una Virgen, que es el centro de su vida, María Santísima de la O. Agradecemos la amabilidad y disponibilidad de Juan Rosen para la realización de esta entrevista. Juan Rosen, maestro bordador y cofrade. |